June 24, 2017

La Verdad sobre el Hambre

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By No Mas Hambre Staff December 03, 2012

En marzo pasado, durante la Reunión Cumbre de Comunidades Libres de Hambre convocada en Washington, DC, se dijo la verdad sobre el hambre que hay en la comunidad latina.  En el 2011, más de un latino en 4 (26.2%) tiene inseguridad alimentaria.  Esto lo define el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos como el estar viviendo dentro de una unidad familiar “con la incertidumbre de tener, o de no poder conseguir, suficientes alimentos para todos los miembros de la unidad familiar debido a que tienen insuficiente dinero u otros recursos para alimentos”.

La Reunión Cumbre, seguida al día siguiente de la Conferencia Nacional de Políticas Contra el Hambre, co-patrocinada por el Centro de Acción e Investigación Alimentaria (FRAC, por sus siglas en inglés) y Feeding America, ocasiona que se reúnan activistas contra el hambre, oficiales gubernamentales, representantes de bancos de alimentos y ciudadanos preocupados de todo el país.  Estaba allí para aprender a fortalecer la calidad y el alcance de los programas federales de nutrición, para discutir las mejores prácticas de promoción en la comunidad, y para identificar ideas creativas en pos de enfoques nuevos e innovadores para acabar con el hambre, uno de los problemas más grandes que enfrenta America hoy.

Comparado con el 11.4% de inseguridad alimentaria entre los blancos no-latinos, la inseguridad alimentaria de los latinos es dos veces más alta (casi 28%).  Es aun peor entre unidades familiares latinas con niños – casi un 31% corre el riesgo de hambre.  Los niños latinos constituyen un 40.8% de todos los niños con hambre, y es cinco veces más probable que vivan con hambre comparado a niños blancos no-latinos según el USDA (por sus siglas en inglés).  A la luz del hecho de que casi uno de cada cuatro niños en los EE.UU. son latinos, esta estadística es de singular gravedad.

La organización Consejo Nacional de la Raza, (NCLR, por sus siglas en inglés) es la organización latina de derechos civiles y de apoyo más grande de la nación, con una red nacional de más de 300 organizaciones afiliadas de base comunitaria.  En asociación con la Fundación ConAgra, ha desarrollado programas para reducir el hambre y para aumentar la habilidad de los latinos para poder obtener ayuda federal de alimentos.  Recientemente, la organización NCLR produjo un proyecto de archivo de videos, Comer Bien: The Challenges of Nourishing Latino Children and Families (Comer Bien: Los Desafíos en Alimentar a los Niños y Familias Latinas) en el cual` se presentan entrevistas con latinos que sufren de inseguridad alimentaria.

Los que asistieron a la Reunión Cumbre y a la Conferencia Contra el Hambre tomaron un interés especial en la participación de los latinos en el Programa de Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP, por sus siglas en inglés).  Según FRAC, solo un 56% de las unidades familiares latinas elegibles para SNAP participaron en SNAP.  Éste es el índice más bajo de cualquier subgrupo demográfico en el país; los latinos constituyen un cuarto de toda la gente elegible que no participa.  Los latinos se enfrentan a los mismos obstáculos de otras poblaciones, tales como el temor al oprobio social, falta de transportación y confusión sobre las reglas de elegibilidad, pero esto se complica tanto por la falta de información en español como por las preocupaciones de inmigración.  Un desarrollo positivo ha sido que dos de los estados con las poblaciones latinas más altas, Texas y California, en el 2011, revocaron el requisito de huellas digitales para SNAP.   Será importante medir el impacto de esto en el 2012.

Los participantes de la Reunión Cumbre y la Conferencia Contra el Hambre discutieron unas cuantas estrategias innovadoras en cuanto a la promoción en la comunidad de SNAP, en que se incluyen incrementar el conocimiento de tal y desenmascarar los mitos sobre la elegibilidad de SNAP, el uso de medios de comunicación en español y asociaciones con las organizaciones latinas y otros grupos tales como iglesias, escuelas, hospitales y clínicas.

La crisis del hambre en la comunidad latina no se limita a tan solo los niños.  También, es de singular gravedad entre los envejecientes.  Un reportaje decisivo preparado para la Fundación de AARP por James P. Ziliak de la Universidad de Kentucky y Craig Gunderson de la Universidad de Illinois, La Inseguridad Alimentaria Entre Adultos Mayores, ocasionó que este asunto entrara en foco.  Uno de los hallazgos principales enfatiza la vulnerabilidad de los adultos entre las edades de 50 a 59 años, un grupo que se desliza entre las redes de protección social tales como el Seguro Social (para aquéllos mayores de 62 años) o la Ayuda Temporal para Familias Necesitadas (para familias con niños pequeños).  Entre el 2007 – 2009, en el medio de la recesión, la inseguridad alimentaria aumentó por un 38% para aquéllos entre las edades de 50 a 59 años en comparación a 26% para aquéllos mayores de 60 años.  En general, en el 2009, 15.6 millones de adultos mayores estaban en riesgo de hambre –  un aumentos de 79% en comparación a los niveles del 2001.

Una tendencia demostrada por el estudio es que las diferencias por raza/etnicidad son más importantes que las diferencias en edad cuando se considera la inseguridad alimentaria entre adultos mayores.  Los latinos entre las edades de 50-59 años tienen dos veces de más probabilidad de sufrir de inseguridad alimentaria que su grupo paritario blanco.  Pero el aumento en la inseguridad alimentaria después del 2007 no lo sintió ningún grupo racial, étnico, o por edad en específico sino que afectó a todo el mundo—jóvenes y mayores, blancos y negros y latinos.  Ziliak y Gunderson también demuestran otra disparidad de salud en términos geográficos.  Para aquéllos entre las edades de 50 – 59, los primeros cinco estados con inseguridad alimentaria incluyen Nuevo México (12.4%), Arizona (12.1%) y Texas (11.3%), todos éstos tienen poblaciones latinas significativas.

De los 7 millones de personas de la tercera edad en los EE.UU. que son elegibles para Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP), solamente alrededor de 2.4 millones reciben el beneficio, lo que quiere decir que dos terceras partes de los elegibles mayores de 60 años no usan el programa.  El programa de AARP Create the Good proporciona una caja de herramientas sobre SNAP que incluye una gama respuestas para la mayoría de las preguntas, y una base de datos en línea para encontrar comerciantes locales que aceptan SNAP.  La Fundación de AARP da a conocer las reglas de elegibilidad y las solicitudes para cada uno de los 50 estados y el Distrito de Columbia en un Mapa SNAP en línea.  A nivel comunitario, la organización AARP y la Fundación AARP trabajan en conjunto con organizaciones locales contra el hambre para educar e inscribir a los latinos mayores en SNAP.  Para más información en cuanto a participar, visite CreatetheGood.org.

 

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