February 21, 2017

Testigos del Hambre

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By Mariana Chilton December 03, 2012

Barbie Izquierdo es una madre soltera con dos niños pequeños que conoce lo que es tener hambre.  Cuando sus niños eran muy pequeños, Barbie trabajaba a tiempo completo en una tienda donde se ganaba $9 por hora.  Ella tenía que tomar dos autobuses para llegar al trabajo, viajaba una hora de ida y otra de vuelta cruzando la ciudad de Philadelphia.

Barbie trabajaba duro pero aun así se encontraba en apuros para estirar el dinero.  Ella contaba con la ayuda de los cupones de alimentos o SNAP pero eso nunca era suficiente.  Algunas veces se le acababa la comida, pero Barbie hacía lo mejor que podía para que sus niños no sintieran hambre, por eso les daba porciones más pequeñas o ella se quedaba sin comer.  Para ayudarse a sí misma a aguantar el hambre por períodos extensos ella miraba fotos de pizza en los menús y pensaba que se comía la comida que ella no podía comprar.  Aunque como madre soltera trataba de poner buena cara por los niños, se sentía sola.

Según la Oficina del Censo, Barbie no es la única.  En el 2011, un 26% de latinos en los Estados Unidos vivían por debajo del nivel de pobreza.   El futuro para la mujer latina es aun más sombrío—41% de las unidades familiares encabezadas por mujeres vivían en la pobreza.  Y también era así para más de la mitad (51%) de unidades familiares encabezadas por mujeres con niños menores de 5 años.

Esos totales de pobreza son parte de una tendencia que no se mejora, especialmente para la población latina.  Aunque todo el mundo notó una baja en su valor neto desde el 2005 al 2009, la mediana del valor neto de las unidades familiares latinas bajó por un 66%, mientras que para negros se notó una baja de 53% y los blancos una baja de tan solo 16%.

A pesar del aumento en la pobreza, hay pocos de nosotros, y de nuestros líderes hay menos aun que estén hablando sobre las maneras de ayudar a aquéllos que están en apuros, ni existe un plan comprensivo para acabar con la pobreza en nuestro país. Cuando los políticos ya se ponen a hablar sobre la pobreza, su retórica suena como si estuvieran culpando a los pobres por ser pobres—que los pobres necesitan trabajar más duro, o que necesitan administrar mejor su dinero y que no tengan ni una TV ni un teléfono móvil—tan necesarios hoy en día para mantenerse comunicado.  He aquí las noticias para esos dictámenes: el 70% de las familias con inseguridad alimentaria tienen por lo menos un adulto que trabaja a tiempo completo; y, ¿cómo es que una persona pueda “administrar” dinero cuando no hay suficiente dinero para administrar?

¿Cómo logramos que nuestros vecinos y nuestros líderes vean el cuadro verdadero de la pobreza que ve la gente como Barbie cuando contempla las caras de sus niños?  Necesitamos darles la oportunidad para que hablen de sus vidas a aquéllos que viven en la pobreza.

Esa idea sirvió de base para el programa Testigos del Hambre en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Drexel.  Barbie Izquierdo fue la primera en unirse a Testigos en el 2008.  El programa Testigos les dio cameras digitales a las mujeres para que tomaran fotos de lo que es en verdad vivir con hambre.  Lo que vemos en las fotos no son gente que está aprovechándose del sistema o haraganes pero vemos a madres amorosas que hacen todo lo que pueden hacer por ayudar a sus niños.  Las fotos demuestran lo difícil que es alimentar a un niño cuando los días se presentan con oportunidades limitadas y compromisos imposibles. Las fotos demuestran la manera en que las dificultades del hambre, vivienda, salud y muchas otras dificultades se interrelacionan todas con la pobreza.

Barbie se hizo una Testigo para poder dar a conocer su historia y enseñarles la realidad de lo que es ser pobre a la prensa, al público y a los que formulan políticas. Aunque algunos no quieran hablar sobre sus dificultades, para Barbie existía una diferencia entre sentirse avergonzada y no hacer nada sobre esto.  Ahora, ella reconoce que no tiene nada que perder, que la vergüenza era lo que la callaba, hacía que sufriera en su aislamiento.

Con la creciente tasa de pobreza en este país, usted pensaría que los políticos también estarían hablando sobre la pobreza y planificando para acabar con ésta.

Sin embargo, en un estudio reciente por Fairness and Accuracy in Reporting, de los 10,489 artículos noticiosas sobre la campaña presidencial del 2012, solo 17 artículos  se referían a la pobreza de manera significativa.  Eso es tan solo dos décimos de un por ciento.

Barbie tiene la valentía y la fortaleza de hablar sobre sus experiencias con la pobreza, mientras tanto los políticos continúan evitando el asunto.  Los otros Testigos y ella sienten la responsabilidad de levantar sus voces para efectuar cambios. En estos momentos, ellos – con la ayuda de todos nosotros  – tienen la oportunidad de hacer más.  Las elecciones son el momento para que nuestros representantes tengan que responder al público.  Nosotros necesitamos hacerles preguntas difíciles.

Para que esas preguntas difíciles lleguen a nuestros políticos, la organización Half in Ten, que trabaja para reducir la tasa de pobreza por la mitad en diez años, ha empezado un campaña en línea para pedirles a los moderadores de los debates presidenciales que les hagan preguntas sobre la pobreza a los candidatos.  La campaña utiliza Twitter y la etiqueta #talkpoverty para difundir la palabra, y para preguntar: ¿Qué van a hacer los candidatos para reducir la pobreza en los primeros 100 días al tomar posesión del cargo?

Vamos a ver que responden.  Hasta que no empecemos a reconocer y a hablar sobre la pobreza no vamos a encontrar la manera de sobreponernos a ésta.  Barbie ha tomado un paso gigante en compartir su historia.  Tanto sus niños como ella merecen algo mejor.  Todos nuestros niños merecen algo mejor.

Mariana Chilton es la  Directora del Centro para Comunidades Libres del Hambre en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Drexel.

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